jueves, 1 de diciembre de 2016

El método Urkullu

Iñigo Urkullu, elegido Lehendakari del Gobierno Vasco, ha iniciado con buen pie la legislatura. Para poder gobernar el País Vasco ha realizado un pacto con el Partido Socialista de Euskadi, que tiene antecedentes históricos en los años 1990. Con este pacto de gobierno, se abre una etapa positiva, en la que pueden alcanzarse acuerdos con el Gobierno de España y, si hay el consenso suficiente, puede avanzarse hacia un pacto de Estado sobre las cuestiones territoriales.

Al comienzo de esta nueva etapa, Urkullu realizó una importante entrevista con Enric Juliana del diario La Vanguardia de Barcelona, en la que establecía sus propósitos y comentaba la situación en Cataluña. Esta entrevista tuvo mucho impacto en Barcelona. Urkullu hace una diferencia fundamental entre los procesos vasco y catalán. Frente al proceso catalán, que busca el enfrentamiento y la división, Urkullu dice: "aconsejo a los catalanes que eviten el frentismo". Sin renunciar a la idea de nación vasca, pide un acuerdo para conseguir ese fin: "hay que ir a un pacto con el Estado que reconozca la nación vasca y la catalana". Al mismo tiempo, afirma claramente que la secesión es una vía sin salida: "pensar en un Estado vasco independiente es hoy una quimera".

Tras haber vivido una experiencia de violencia y choque social, el País Vasco se encuentra ahora en una fase de reconciliación. En esta nueva etapa, Urkullu se ofrece para liderar un País Vasco más fuerte, pero de acuerdo con la Constitución de 1978, y a través del consenso con el Estado. Se rechaza así la idea de ruptura y se propicia la vía del entendimiento. Es un mensaje claro para los soberanistas catalanes, de alguien que sabe muy bien lo que dice. Urkullu apostilla: "la unilateralidad no es el camino, Europa no la aceptaría".

Estos mensajes integradores son muy importantes en un mundo donde las fuerzas disgregadoras siguen teniendo mucha influencia. Tras el Brexit, es posible que el independentismo en Escocia, o también en Irlanda del Norte, vuelvan a reclamar la atención. Tras la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos, muchos en California han comenzado una campaña para una futura Calexit, un abandono de California de la Unión planeado para 2018.

Todos estos procesos son contrarios a las tendencias positivas de la historia. Las divisiones políticas que conducen a nuevos enfrentamientos, sean en España, en Europa o en América, son una regresión histórica y presentan riesgos ciertos de vuelta a situaciones lamentables del pasado. Por este motivo hay que aplaudir la iniciativa clarividente del PNV, encabezado por el Lehendakari Iñigo Urkullu y por su presidente Andoni Ortuzar. Los Estados plurales, democráticos y abiertos en el marco de la Unión Europea permiten una identidad política múltiple, diversas nacionalidades, y permiten también avanzar para resolver problemas de largo alcance entre todos. Por favor, miremos más al futuro y menos al pasado.

martes, 29 de noviembre de 2016

Ser español: un debate necesario


En la Asociación de la Prensa de Madrid tuvo lugar una mesa redonda sobre el tema Ser español. El periodista Javier Fernández Arribas abrió el coloquio subrayando que se trata de un tema necesario. A pesar de las dificultades para definir el concepto, no debemos desanimarnos porque existen argumentos muy potentes para creer en el proyecto común de España.

La primera intervención en el debate fue de Emilio Lamo de Espinosa, Presidente del Real Instituto Elcano y Premio Nacional de Sociología y Ciencia Política 2016. El profesor Lamo de Espinosa subrayó que estamos ante una cuestión clásica, que durante un tiempo se llamó "el ser de España", pero ahora debemos plantearla sobre nuevas bases. Muchos países de nuestro entorno están inmersos en procesos de reflexión similares. El problema de cualquier patriotismo referido a una comunidad política en el momento presente es que no resulta fácil despertar pasiones y llegar al corazón de los ciudadanos. España ha sido un proyecto político de éxito a lo largo de los últimos cuarenta años, y ahora es preciso definir de nuevo objetivos compartidos y encontrar el consenso de los ciudadanos.

El profesor Santiago Ripol Carulla, de la Universidad Pompeu Fabra, explicó cómo se siente el problema desde Cataluña. Santiago Ripol afirmó que se observa una falta de reconocimiento de la personalidad histórica de Cataluña desde el resto de España. En la Constitución de 1978 había un comienzo de diferenciación de las nacionalidades históricas, que después no se continuó, debido a la equiparación de todos los casos. Por este motivo sería preciso que la realidad de las nacionalidades fuera aceptada con sus consecuencias. La definición de una nueva forma de ser español puede ser un buen ejercicio intelectual, pero no iba a convencer a quienes han decidido emprender un proceso de desconexión. Por este motivo es preciso dar pasos reales y concretos para reconocer las nacionalidades históricas.

A continuación, Edurne Uriarte, profesora de Ciencia Política en la Universidad Rey Juan Carlos y comentarista política en diversos medios, puso el énfasis en la necesidad de respetar el marco común de convivencia, rechazando planteamientos que tienden a destruir el Estado. Los derechos y libertades fundamentales deben ser respetados en todo caso. Aunque algunos niegan un sentimiento español, este sentimiento está presente en los diversos territorios y debemos cultivarlo. No hay nada extraño cuando se habla de un nacionalismo español. Las fuerzas políticas de izquierdas son las que albergan dudas sobre estos conceptos. Las quiebras internas en las sociedades pueden ser preludio de quiebras políticas. En este sentido puso el ejemplo de la obra de Samuel Huntington Who are we? (¿Quiénes somos? de 2004), que se hacía preguntas sobre la sociedad norteamericana, que anunciaban los vaivenes políticos que han venido después.

Martín Ortega Carcelén cerró el acto agradeciendo los comentarios y subrayando que un debate sobre estas cuestiones es muy pertinente. Las negociaciones políticas entre el Gobierno y los territorios (y entre los grupos parlamentarios) son importantes para buscar un nuevo equilibrio y abandonar tensiones innecesarias. Al mismo tiempo es fundamental definir entre todos un proyecto político que movilice a la mayoría de los ciudadanos. España es un Estado plural, moderno, miembro importante de la Unión Europea, una democracia consolidada basada en una cultura mestiza que hoy es global gracias a América y a Estados Unidos, y una sociedad y una economía abiertas al mundo, por lo que existen razones suficientes para elaborar un sentimiento positivo hacia la idea de ser español. Frente a la identidad excluyente hay que oponer el pragmatismo. Debe cultivarse la cabeza y el corazón. Y debe elaborarse un nuevo discurso donde primen los valores de la convivencia. Es mucho mejor abordar juntos los grandes problemas de futuro como la deuda, la pervivencia del estado de bienestar, la seguridad, el aprovisionamiento de energía, o la protección del medio ambiente.


miércoles, 23 de noviembre de 2016

Coloquio sobre Ser español

Mientras los procesos de construcción nacional están muy activos en otros ámbitos, en países donde crece con fuerza un nacionalismo de nuevo cuño o en comunidades históricas que aspiran a ser Estados, parece que en el conjunto de España hemos renunciado a la idea. Sin embargo, tenemos sólidos argumentos para construir un sentimiento de adhesión a nuestro Estado plural, democrático, plenamente europeo y abierto al mundo, sobre bases modernas y mirando al futuro. 

Para debatir estas cuestiones, el lunes 28 de noviembre a 19h se celebra el siguiente Coloquio en la Asociación de la Prensa de Madrid:

Qué significa ser español hoy

Intervendrán: Emilio Lamo de Espinosa, Presidente del Real Instituto Elcano.
Santiago Ripol Carulla, catedrático de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, y exletrado del Tribunal Constitucional.
Edurne Uriarte Bengoechea, catedrática de Ciencia Política en la Universidad Rey Juan Carlos.
Martín Ortega Carcelén, profesor de la Universidad Complutense, y autor del libro Ser español en el siglo XXI.
Que serán moderados por el periodista Javier Fernández Arribas, Director de Atalayar.

LUNES, 28 DE NOVIEMBRE • 19:00 horas
Asociación de la Prensa de Madrid • Calle Claudio Coello, 98 Madrid

lunes, 14 de noviembre de 2016

Entrevista sobre el libro Ser español





En la emisora Radio Exterior de Radio Nacional de España realicé esta entrevista sobre el libro Ser español en el siglo XXI, y sobre cuestiones de actualidad internacional.

La entrevista fue realizada por Enrique Jacinto, uno de los artífices del programa Artesfera. Este programa es una apuesta original de Radio Exterior para analizar la cultura, la política y la sociedad con un enfoque interdisciplinar. 

Hubo numerosas preguntas sobre Cataluña, sobre la situación política interna, sobre la cultura y la historia, y sobre cómo construir un Estado basado en nuevos consensos. Pero también pudimos reflexionar sobre el ascenso del populismo en el mundo y sobre la reciente elección de Donald Trump como Presidente de Estados Unidos, asuntos que requeriran mas comentarios. 

La entrevista completa puede escucharse en el siguiente Podcast de Radio Exterior:


Además, la emisora KISS FM también realizó una entrevista sobre el libro Ser español en el siglo XXI, acompañada de un concurso para obtener un ejemplar, todo lo que puede consultarse en esta página web de KISS FM.






miércoles, 21 de septiembre de 2016

Ser español en el siglo XXI, comentarios


El libro Ser español en el siglo XXI (Cuadernos del Laberinto, 2016), está teniendo una buena acogida. Existen comentarios de todo tipo, pero los positivos van ganando la partida. Muchos sienten que era necesario definir de manera novedosa lo que significa ser español, ya no sobre bases anticuadas, sino sobre los presupuestos de un Estado europeo moderno, con una economía eficiente y una cultura global. Los independentistas han querido dar una imagen negativa de España, pero esa imagen no se ajusta a la realidad. Vivimos en un Estado plural, con identidades múltiples, integrado en Europa, y con proyección global. Las mas diversas identidades históricas pueden desarrollarse con todas las garantías en ese espacio. 

Hay que destacar dos entrevistas recientes con relación al libro. El medio digital El Español realizó este largo artículo, donde aparecen los siguientes titulares: 

"Necesitamos un nacionalismo español sin Franco ni catolicismo".
"No se puede ser español sin ser mestizo".
"Un español necesita varias banderas para poder identificarse".

Por otro lado, el blog Sexto Continente de Radio Nacional de España realizó esta entrevista, donde se habla del caso catalán.

La buena trayectoria inicial del libro ha llevado a preparar una segunda edición revisada, que pronto estará disponible para todos. 

miércoles, 31 de agosto de 2016

Del Brexit al Briturn

A principios de agosto el diario El País publicó mi artículo Del Brexit al Briturn. En esa tribuna mantengo que es posible que los británicos reconsideren la anunciada salida del Reino Unido de la UE, si llegan a la conclusión de que son más los costes que los beneficios. A pesar de que por el momento la negociación para el Brexit sigue siendo la opción más probable, el nuevo Gobierno británico no ha dado todavía la última palabra, y existen mecanismos constitucionales para permanecer en la Unión. La vuelta del Reino Unido a la familia europea, que aquí se llama Briturn, debería ser apoyada por los Gobiernos que creen en el proyecto de integración porque, a pesar de las dificultades, es mejor una Europa unida con todos. En el caso de que los británicos no quieran finalmente participar en el proyecto, entonces sería el momento de crear una institución más fuerte entre los países de vanguardia de la Unión. 

El artículo fue mencionado en el resumen de prensa que prepara la web de la BBC.

El texto del artículo, que puede consultarse en la web de El País, dice así:

Cuentan las crónicas que el 24 de junio a las cuatro y media de la madrugada tuvieron que despertar por teléfono a los más destacados defensores del Brexit para comunicarles que habían ganado. La sorpresa del resultado produjo una cierta desorientación en Reino Unido que, ahora, el nuevo Gobierno de Theresa May intenta encauzar. Sus primeras declaraciones sugieren que pasarán unos meses antes de presentar la solicitud de salida de la Unión según el artículo 50 del Tratado. Ese tiempo servirá para hacer un cálculo de posibles costes y beneficios. Una cosa es decir quiero salir del club, otra muy distinta es cuantificar el resultado de una negociación incierta en las más diversas materias.

Lo más probable es que el Gobierno inicie el proceso de ruptura, pero no hay que descartar que el pragmatismo británico y el sentido común lleven a buscar otras alternativas. El documento de análisis producido por el Parlamento el 30 de junio, Brexit: what happens next?, confirma que el referéndum no es vinculante, y que los poderes legislativo y ejecutivo deben coordinarse para dar el paso de salida. Si en las próximas semanas se llega a la conclusión de que Reino Unido tiene más que perder que ganar, una posible solución sería convocar un segundo referéndum, medida que tiene un amplio apoyo social. En Dinamarca (1993), y en Irlanda dos veces (2002 y 2009) se organizaron segundos plebiscitos sobre cuestiones europeas que dieron votos positivos tras uno negativo anterior. Por el momento no existe un liderazgo político dispuesto a fomentar esta iniciativa pero, si el cálculo de costes es muy elevado, seguramente aparecerá. Aunque también existen ejemplos en la historia de caminar sendas sabiendo que son equivocadas.

La salida de Reino Unido es problemática porque deja muchas cuestiones abiertas, como las reclamaciones por perjuicios. Un principio general de Derecho Internacional dice que quien produce un daño debe resarcirlo. Esto se aplica incluso en el caso de que el daño no sea intencional, por ejemplo la contaminación transfronteriza. Según el Tratado de la Unión, un Estado miembro puede salir a través de un proceso negociado; la pregunta que se plantea es si acaso debe pagar los posibles daños que causa esa decisión. Recientemente, España ha tenido que defenderse frente a demandas de inversores internacionales por la decisión soberana de reducir las primas a la energía eléctrica solar. Los inversores que se instalaron en Londres con la expectativa de pertenencia a la Unión Europea podrían plantear demandas de ese tipo. Este escenario supondría pasar del Brexit al Bripay.

Dos de los más importantes socios de Reino Unido, Alemania y Estados Unidos, han afirmado que prefieren su continuidad en la Unión Europea. A pesar del resultado negativo del referéndum, la posición más coherente sería mantener el retorno del Reino Unido a la familia europea, el Briturn, a través de los métodos constitucionales que los británicos elijan, sea otro plebiscito, sea la no presentación de la solicitud, u otro cualquiera. Desde España debería sostenerse esa posición favorable al retorno, por responsabilidad hacia el proyecto de integración europea. Aunque puedan preverse algunas ganancias puntuales con la salida, es más importante la unidad y la continuidad de la integración, con la flexibilidad necesaria. La vuelta de Reino Unido permitiría negociar de nuevo el acuerdo con la UE de febrero pasado, que ha quedado en el aire, ya que solo hubiera entrado en vigor con un voto positivo en el referéndum. Además, el proceso de negociación para la salida sería una peligrosa fuente de divisiones entre los socios, porque algunos querrán contentar al máximo a Reino Unido (en previsión de concesiones para ellos) y otros querrán ser cicateros.

España debería mantener sinceramente el Briturn para hacer una Europa de todos, en el sentido de la historia, inspiradora de otras regiones del mundo e implicada en la resolución de problemas graves en el vecindario y en el orden global. Ahora bien, en el caso de que Reino Unido decida seguir hasta el final una opción de salida, sería el momento de plantear una unión más fuerte en Europa entre aquellos miembros que lo deseen. España debería entonces adquirir una mayor conciencia de su responsabilidad internacional. Asimismo, sería el momento de ofrecer a Gibraltar un estatuto avanzado dentro de la UE, que podría denominarse Gibrin, teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de los gibraltareños vieron claramente su futuro dentro de la Unión.

miércoles, 13 de julio de 2016

Ser español en el siglo XXI

Este mes de julio ha aparecido mi nuevo libro Ser español en el siglo XXI, en la Editorial Cuadernosdel Laberinto. Se trata de un ambicioso ensayo que analiza el ascenso del nacionalismo y del soberanismo catalán, y después ofrece una definición de lo que supone ser español en el momento actual, desde el punto de vista de un internacionalista. El libro intenta contribuir a la cuestión clásica de qué es España con una nueva perspectiva.

Estos son los capítulos que componen el libro:

1. Los nacionalismos en España
2. La creación de nuevos Estados y la Unión Europea
3. El auge del soberanismo catalán
4. Ser español es compartir una cultura global
5. Ser español es compartir los principios y valores de un Estado europeo avanzado
6. Ser español es compartir un espacio para actuar en el mundo
7. Conclusión: España nación global

En la contraportada se contiene el siguiente resumen:

Este libro estudia en primer lugar la aparición de los nacionalismos en Europa y el ascenso del soberanismo catalán entre 2012 y 2015. En el texto se analizan las diversas causas que fomentaron ese ascenso: una elaboración intelectual previa, la crisis económica y financiera, el uso político de la historia, y el apoyo oficial al proceso soberanista.

En segundo término, este ensayo intenta una definición actual, inclusiva y abierta de lo que significa ser español. En sucesivos capítulos se argumenta que ser español comprende tres aspectos simultáneamente: compartir una cultura global, compartir los principios y valores de un Estado democrático avanzado, y compartir un espacio para actuar en el mundo.

La introducción y las primeras páginas del libro pueden consultarse aquí.

Como se indica al comienzo, el libro es una propuesta para el debate. El ensayo contiene numerosas ideas, encuestas, referencias, fechas y datos que pueden ser útiles para los interesados en estas cuestiones. El texto está teniendo muy buena acogida entre los primeros lectores. Al ser una reflexión en curso, las futuras ediciones servirán para precisar el texto y mejorarlo.