miércoles, 13 de julio de 2016

Ser español en el siglo XXI

Este mes de julio ha aparecido mi nuevo libro Ser español en el siglo XXI, en la Editorial Cuadernosdel Laberinto. Se trata de un ambicioso ensayo que analiza el ascenso del nacionalismo y del soberanismo catalán, y después ofrece una definición de lo que supone ser español en el momento actual, desde el punto de vista de un internacionalista. El libro intenta contribuir a la cuestión clásica de qué es España con una nueva perspectiva.

Estos son los capítulos que componen el libro:

1. Los nacionalismos en España
2. La creación de nuevos Estados y la Unión Europea
3. El auge del soberanismo catalán
4. Ser español es compartir una cultura global
5. Ser español es compartir los principios y valores de un Estado europeo avanzado
6. Ser español es compartir un espacio para actuar en el mundo
7. Conclusión: España nación global

En la contraportada se contiene el siguiente resumen:

Este libro estudia en primer lugar la aparición de los nacionalismos en Europa y el ascenso del soberanismo catalán entre 2012 y 2015. En el texto se analizan las diversas causas que fomentaron ese ascenso: una elaboración intelectual previa, la crisis económica y financiera, el uso político de la historia, y el apoyo oficial al proceso soberanista.

En segundo término, este ensayo intenta una definición actual, inclusiva y abierta de lo que significa ser español. En sucesivos capítulos se argumenta que ser español comprende tres aspectos simultáneamente: compartir una cultura global, compartir los principios y valores de un Estado democrático avanzado, y compartir un espacio para actuar en el mundo.

La introducción y las primeras páginas del libro pueden consultarse aquí.

Como se indica al comienzo, el libro es una propuesta para el debate. El ensayo contiene numerosas ideas, encuestas, referencias, fechas y datos que pueden ser útiles para los interesados en estas cuestiones. El texto está teniendo muy buena acogida entre los primeros lectores. Al ser una reflexión en curso, las futuras ediciones servirán para precisar el texto y mejorarlo.

miércoles, 20 de enero de 2016

Ley de Acción Exterior

La revista FORO, Revista de Ciencias Jurídicas y Sociales, en su número vol 18.1 (2015), ha publicado mi artículo titulado:



El comentario se refiere a dos leyes promulgadas en 2014 sobre las relaciones exteriores de España, que eran necesarias desde hace tiempo: la Ley de la Acción y del Servicio Exterior del Estado (Ley 2/2014 de 25 de marzo), y la Ley de Tratados y otros Acuerdos Internacionales (Ley 25/2014 de 27 de noviembre). La Constitución de 1978 previó unas disposiciones escuetas sobre relaciones internacionales y celebración de tratados por España, que han servido de marco para la práctica, pero que evidentemente fueron superadas por el empuje de la acción exterior de las Comunidades Autónomas, y por la enorme proliferación de actuaciones internacionales de otros actores públicos, incluyendo varios departamentos del Gobierno central.
   Al ser España un Estado miembro de la Unión Europea y plenamente integrado en la globalización, los actores públicos y privados tienen una dimensión internacional creciente, lo que obligaba a desarrollar las disposiciones constitucionales. La mayoría absoluta del Gobierno del PP en la legislatura acabada en 2015 y el empeño del ministro García-Margallo permitieron la adopción de estas dos leyes, aunque es de destacar la falta de negociación con otros grupos parlamentarios en el trámite de su aprobación, y la escasa atención prestada al importante Dictamen del Consejo de Estado 394/2013 al anteproyecto de la primera ley.  
   El propósito fundamental de los dos textos legales es la necesidad de conseguir una coherencia en la acción exterior de España. Esta coherencia se obtiene a través de algunos principios definidos en las leyes: el principio de unidad de la acción exterior del Estado, el principio de lealtad institucional y el principio de servicio al interés general. Dichos principios intentan poner orden en la actividad internacional de Comunidades Autónomas y de ministerios (por ejemplo Defensa o Economía), que suscribían documentos de difícil calificación con actores extranjeros, que daban lugar a controversias institucionales. Para conseguir una coherencia en la política exterior también se prevé una Estrategia de Acción Exterior, la primera de las cuales fue aprobada por el Gobierno en diciembre de 2014, aunque hay que esperar que cualquier nuevo Gobierno produzca sus propias estrategias en el futuro. El artículo puede leerse aquí.

lunes, 11 de enero de 2016

Detener a tiempo las guerras

La guerra civil en Siria ha tenido un impacto muy negativo en las relaciones internacionales. En primer lugar, el choque sobre la propia población siria ha sido tremendo. En segundo lugar, la región también ha sufrido. Y en tercer lugar Europa está sintiendo las consecuencias del conflicto a través de las olas de refugiados y del apoyo al terrorismo que viene sobre todo del ISIS. No es fácil encontrar una solución a los problemas actuales, de allí y de aquí, pero debemos aprender para el futuro que las guerras civiles como la de Siria deben impedirse, y la Unión Europea debería tener un papel más decidido en esos casos.

El día 4 de enero el periódico El País publicó este artículo mío titulado Detener a tiempo las guerras:



O bien Europa exporta estabilidad o termina importando inestabilidad. Olvidamos este principio, dormitamos en los laureles, cuando alguna crisis en el vecindario envía una marea de refugiados que nos despierta del plácido sueño. Además, olvidamos que exportar estabilidad es más barato y rentable en el largo plazo. La inestabilidad conduce a situaciones que se escapan de las manos. Todavía no sabemos qué consecuencias tendrá la llegada de refugiados a Europa o cuál será el coste de la lucha contra el terrorismo instigado por el ISIS. A pesar de esto, seguimos dejando que las situaciones internacionales empeoren, para curar a la desesperada cuando ya nada se puede prevenir.
Aceptando que los primeros perjudicados por la guerra civil son los mismos sirios y en segundo lugar los países adyacentes, Europa está sintiendo los efectos de aquella guerra. Su influencia negativa nos llega aquí atenuada, pero su impacto sobre la región es peor. Está por ver si las tensiones actuales provocan otros conflictos, o si la rehabilitación de Siria, una tarea que llevará mucho tiempo, dinero y esfuerzos, debe hacerse al precio de su integridad territorial. Rediseñar fronteras es una perspectiva que deberíamos rechazar en todo caso porque supone abrir cajas de Pandora difíciles de cerrar.
No debemos auto-inculparnos por la guerra civil en Siria. Ahora bien, es importante reconocer algunos errores del pasado y aprender las lecciones para el futuro. Con perspectiva histórica, la guerra comenzada en 2011 es impropia del siglo XXI, y los europeos pecamos durante años de pasividad irresponsable. No iniciamos la guerra ni la atizamos, pero asistimos impasibles a su degradación hasta límites inhumanos y peligrosos, sabiendo que estaba demasiado cerca y afectaba a millones de ciudadanos inocentes. Todas las proclamaciones europeas en favor de la paz internacional y de los derechos humanos se vieron puestas en tela de juicio mientras andábamos demasiado preocupados con asuntos internos.
En el tablero sirio, Turquía jugó sus piezas, Arabia Saudí las suyas, Rusia defendió sus intereses y a Bachar el Asad, e Irán apoyó también al régimen a través de Hezbolah. Por supuesto, algunas facciones iraquíes no iban a quedarse fuera y se lanzaron igualmente a la melée. Estados Unidos observó desde cierta distancia el desbarajuste y solo reaccionó en serio cuando el Gobierno sirio usó armas químicas, lo que condujo a la resolución 2118 del Consejo de Seguridad de 2013. Una gota de agua en el infierno. Los europeos no quisimos enterarnos de lo que estaba pasando, como si la guerra estuviera ocurriendo en un planeta distinto. Solo demasiado tarde estamos apoyando los esfuerzos de la comunidad internacional representados en la conferencia de Viena y la planeada en Ginebra.
Si alguien piensa que un contendiente ha ganado la partida en Siria, se equivoca. Hoy las victorias militares son pírricas; los ciudadanos sirios son la medida del combate y estos han perdido miserablemente. El país está roto, con al menos cuatro fuerzas que controlan militarmente el territorio. Ahora nos hemos centrado en la lucha contra la facción más salvaje. El problema de suprimir a los yihadistas del ISIS es que están a caballo entre Siria e Irak. Su poder actual entronca con el desmantelamiento del ejército iraquí en 2003, una decisión desafortunada como ha reconocido Tony Blair. Acabar con el impacto del ISIS requiere nuevos acuerdos regionales que incluyan la estabilización de Irak y de Siria. Más que conferencias puntuales necesitamos un pacto regional de gran alcance sostenido por los actores globales.
Si alguna lección hay que sacar del contagio sirio, es que las guerras deben detenerse a tiempo. En la etapa global es intolerable que permitamos un conflicto deteriorarse de ese modo. Y para ello es preciso una acción exterior, tanto europea como estatal, más atenta a la realidad y más decidida a implicarse cuando sea necesario. Los europeos quizá no tenemos todos los medios, pero debemos jugar un papel de conciencia global y movilizar a otros actores. Esto se aplica no solo a las instituciones europeas sino también al Gobierno nacional. En la reciente campaña electoral, las cuestiones internacionales han brillado por su ausencia, como si España fuera una fortaleza rodeada de murallas. No hay castillo, no hay murallas. Estamos sometidos a los vientos, al calor y al frío que vienen del exterior.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Cuestiones internacionales de futuro


La conferencia de París sobre Cambio Climático que comienza a finales de noviembre nos recuerda que los problemas internacionales no son de hoy o del pasado sino que se proyectan hacia el futuro. Es importante encontrar nuevos acuerdos entre los diferentes actores internacionales para gestionar desafíos globales, como la protección del medio ambiente. Esto incluye a los Estados, la Unión Europea, las organizaciones internacionales, pero también las empresas multinacionales y las ONG, muy activas en este campo.

Para afrontar el reto del cambio climatico se han hecho una serie de propuestas interesantes. Por ejemplo, Teresa Ribera y Antxon Olabe publicaron un articulo sobre las medidas que pueden adoptarse para luchar contra el calentamiento global en Real Instituto Elcano. Las posiciones de los paises antes de la Conferencia de Paris dejan mucho que desear porque casi todos ofrecen compromisos en el muy largo plazo. ¿Que significa que un Estado se obliga a reducir sus emisiones para 2030 o 2040? Lo importante es reducirlas en 2016 y 2017. Los miembros de la Union Europea son una vez mas los mas avanzados a la hora de adquirir compromisos verificables. Pero el cambio climatico es un problema global y, a no ser que todos, del norte y del sur, se impliquen, sera imposible atajarlo.

Lo mismo ocurre con otros problemas ligados al medio ambiente, como las especies en peligro de extincion debido a la accion humana. En Derecho Internacional existe un instrumento, el Tratado CITES que prohibe el comercio con especies en peligro. Se esta debatiendo si incluir el atun rojo del Atlantico entre esas especies, pero no terminamos de ponernos de acuerdo. ¿Significa esto que en el futuro se agotara este recurso del mar?

Ademas de estas amenazas difusas y de larga data, hay otras amenazas inmediatas contra las que hay que luchar de forma urgente. El efecto sobre nuestras sociedades del terrorismo yihadista puede ser impactante, como bien se mostro en los terribles atentados de Paris del 13 de noviembre. El terrorismo es un problema que golpea nuestros principios y valores, que presenta una gran complejidad, y debemos afrontarlo con medidas internas e internacionales. Con respecto a la respuesta internacional a estos atentados, el 18 de noviembre he publicado en la web de la OTRI de la Universidad Complutense un breve informe. La resolucion 2249 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas condena el apoyo que el ISIS o Daesh, una fuerza armada cruel, salvaje y tiranica, da a esos actos terroristas. Pero ademas de esta reaccion necesaria debe completarse con una accion hacia el futuro. No solo hay que detener a los terroristas e impedir sus crimenes sino que hay que desactivar la radicalizacion y el fanatismo.


sábado, 31 de octubre de 2015

Quijotes catalanes

Artículo aparecido en el diario El País de 31 de octubre 2015 sobre la sinrazón de los independentistas, que pueden compararse con Don Quijote:

Martin Ortega Carcelen
Quijotes catalanes
El Pais, 31 octubre 2015

Es muy sorprendente que la aventura de un hidalgo manchego enloquecido por lecturas fantásticas sea uno de los libros más publicados en todas las lenguas a lo largo de la historia. El reconocimiento universal indica que el idealismo ciego siempre ha existido y existirá. Para muchos, es difícil ajustar sus intenciones elevadas a la dura realidad. En inglés existe el adjetivo quixotic y en italiano donchichottesco para designar personas o proyectos excesivamente soñadores. En 1934, Thomas Mann, cansado de la intolerancia del fascismo, eligió Don Quijote como lectura a bordo en su viaje a Estados Unidos, y después escribió que Cervantes había retratado como nadie esa búsqueda de ideales imposibles.
Alonso Quijano estaba loco no porque sus propósitos fuesen extravagantes, al contrario, eran nobles y admirables; su fallo era la escasa adecuación entre medios y fines. Sabía dónde quería llegar, pero erró en el camino, la caballería andante. Esta y otras historias de Cervantes, como su rico Persiles, están llenas de una luz deslumbrante que permite dibujar situaciones y personajes exagerados. El manco aventurero no fue un escritor castellano de interior, sino más bien mediterráneo, y su pluma comunica la fluidez del mar y sus cambios de humor. Como Boscán y Garcilaso cincuenta años antes, había sido militar y vivido en Italia. También luchó batallas navales y fue hecho preso para ser cautivo en Argel cinco largos años. Cervantes apreciaba urbes como Barcelona y Valencia y sus caracteres pasan de caminos pedregosos a embarcar en playas del Mediterráneo con gran naturalidad.
Pocos ejemplos actuales más expresivos de quijotismo podemos encontrar que el de los soberanistas catalanes. Ellos se han encerrado en su mundo y parecen hablar un lenguaje propio que no tiene relación con el exterior. Los Sancho Panza que habitan junto a ellos, en las mismas ciudades y en los mismos bloques de pisos, son mentes simples que no comprenden la grandeza de su empresa. Las advertencias de sensatez que vienen de las autoridades europeas o de Estados Unidos, modelos de democracia, son voces lejanas que no encajan con su ideal, por lo que siguen cabalgando sin atender la llamada. Las leyes del Estado, que ellos contribuyeron a levantar, no son molinos de viento sino gigantes contra los que hay que pelear. Los soberanistas dicen que no quieren ser españoles pero sin duda son espíritus cervantinos.
El propósito de los soberanistas es tan respetable como otros objetivos políticos. En una sociedad libre y abierta todos pueden defender sus ideas, siempre que no atenten a los derechos humanos y no perjudiquen a los demás. El problema son los métodos. La “desconexión democrática, masiva, sostenida y pacífica con el Estado español” que quieren los independentistas introduce cuatro epítetos para dulcificar la idea de desconexión. Falta el adjetivo unilateral. Este método de separación a una banda es quijotesco y conduce al desastre, con el caballero por los suelos y graves daños en los aposentos, porque cualquiera que conozca la práctica internacional reciente sabe que las secesiones unilaterales provocan problemas insolubles referidos a multitud de cuestiones como la administración, el orden público, el territorio, las finanzas, la nacionalidad, las cuentas y los bienes públicos. Años de disputas y rencor. Pero los soberanistas ignoran los riesgos comprobados. Un rasgo muy estudiado del Quijote es su construcción paralela de la realidad. De tanto leer libros de caballerías creyó que el mundo era como él quería que fuese y no como era en verdad.
La figura del Quijote generaba en sus contemporáneos una reacción entreverada de sorpresa, guasa y simpatía. El hombre no era un loco peligroso, hablaba bonito y tenía momentos de lucidez. Los males que causaba eran producto de su idealismo incontrolado. Pero no pudo realizar su propósito. Con métodos más discretos y menos desquiciados, otros hicieron un poco mejor el mundo, pero el pasó como una anécdota para enseñarnos.
En el capítulo 64 de la segunda parte, Don Quijote es vencido en las playas de Barcelona por el Caballero de la blanca luna, que no es otro que su paisano Sansón Carrasco. “Si muchos pensamientos fatigaban a don Quijote antes de ser derribado, muchos más le fatigaron después de caído.” Sin embargo, aquella derrota le permitió recuperar la cordura, hablar un lenguaje sabio y conocer de nuevo a sus amigos. 

jueves, 29 de octubre de 2015

La crisis de los refugiados y la guerra civil Siria

Este comentario contiene una introducción a la compleja guerra civil en Siria, y un analisis del efecto negativo de esa guerra que está afectando a la Unión Europea: la llegada de refugiados a través del Mediterráneo. El mismo texto, con vínculos internet a documentos interesantes, puede encontrarse en PDF aqui.

La guerra civil en Siria comenzó tras las revueltas conocidas como Primavera Árabe de principios de 2011. A diferencia de algunos países árabes donde las protestas llevaron a una democratización y a un cambio de dirigentes (por ejemplo, Túnez), en Siria el poder establecido del régimen de El Assad resistió, lo que provocó una guerra civil. En un primer momento, esa guerra enfrentaba al gobierno contra los rebeldes, una fuerza heterogénea. Después el panorama se ha hecho más complejo, con diversos contendientes.
Aunque la comunidad internacional se movilizó para detener la guerra civil en Siria entre 2012 y 2015, no se realizó una presión suficiente, y la guerra ha continuado con consecuencias muy negativas: división del país, desplazamiento de la población civil, millones de refugiados, violencia extrema y violaciones de derechos humanos y del Derecho Internacional humanitario (ius in bello). Entre los intentos más importantes para detener la guerra se encuentra la Conferencia de Ginebra para buscar un acuerdo de paz en enero de 2014 que no produjo resultados. En alguna ocasión, la actuación internacional ha sido efectiva: tras el uso de armas químicas contra la población por parte del gobierno en 2013, Estados Unidos insistió para evitar este uso, y el Consejo de Seguridad aprobó la resolución 2118 en 2014 para obligar a la destrucción de todas las armas químicas, prohibidas por el Derecho Internacional.
Salvo este acuerdo puntual entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, este órgano no ha mostrado una posición suficientemente activa para detener la guerra civil siria debido a las distintas posiciones de los miembros permanentes. En términos generales, Rusia apoyaba al régimen de El Assad, mientras Estados Unidos y algunos Estados árabes apoyaban a ciertos insurgentes. Dicha falta de acuerdo ha propiciado una continuación y una deterioración del conflicto. En el momento actual, la guerra civil ha dado lugar a un puzzle de cuatro fuerzas armadas que controlan parte del territorio, lo que hace un acuerdo futuro complicado: (a) el gobierno de Assad con apoyo de Rusia controla Damasco, Homs y la salida al mar al norte de Líbano, con las bases rusas de Lakatia y Tartus; (b) los rebeldes islamistas con apoyo de Al Quaeda, que han tenido financiación de algunos países árabes, en Alepo y el norte; (c) el llamado estado islámico o Daesh, que controla el desierto central, la ciudad de Palmira y, lo que es más importante, toda la ribera del Éufrates que conecta con Irak (es en esta zona donde se han producido los atentados más graves contra derechos humanos, y desde donde puede exportarse terrorismo); y (d) la zona kurda del norte se ha constituido en región prácticamente independiente, llamada Rojava, dominada por el partido kurdo sirio PYD. Turquía, que ha visto esta zona desarrollarse al sur de su frontera, critica esta nueva fuerza y aduce que existen conexiones entre Rojava y el estado islámico Daesh, y entre Rojava y el PKK kurdo, cosa que la nueva entidad niega.



En cuanto a la cuestión de los refugiados, la guerra civil en Siria ha provocado un enorme flujo hacia los países vecinos en primer lugar y después hacia Europa. Los refugiados de la guerra civil en Siria están en países vecinos, sobre todo en Turquía, Líbano y Jordania: dos millones en Turquía, un millón en Líbano, y un millón en Jordania, que viven en condiciones difíciles. El comisionado de NU para los refugiados, el portugués Antonio Guterres, ha declarado que ACNUR tiene graves problemas presupuestarios para alimentar a estos desplazados. El flujo de refugiados se ha dirigido recientemente hacia Europa central sobre todo porque Turquía no podía contener a tantos desplazados, y la guerra civil evoluciona de forma que también afecta a Turquía, con zonas dominadas por los kurdos y con terrorismo.
La Unión Europea se ha convertido en el mayor destino mundial de los refugiados (por delante de Estados Unidos o cualquier otro) en los últimos años. Esto se debe a la cercanía de los conflictos, y al hecho de que algunos países europeos, como Alemania, Francia, Suecia o Reino Unido conceden el estatuto de Asilo a numerosos refugiados. España, en cambio, no ha sido un país tradicional de acogida de refugiados. España tuvo una fuerte inmigración legal e ilegal a lo largo de la década de 2000 (pasó de 40 millones de habitantes en 2000 a más de 46 millones en 2010 con un 12 % de extranjeros), pero el asilo concedido a los refugiados ha sido siempre muy bajo.
No todos los refugiados que piden asilo vienen de Siria. El origen de los refugiados que piden asilo en Europa se sitúa en tres regiones: Balcanes y Europa del Este (Kosovo, Albania, Serbia, Rusia), Oriente Medio (Siria, Irak, Afganistán), y Africa subsahariana (Eritrea, Nigeria, Somalia, etc). Los refugiados de los Balcanes no son aceptados normalmente, pero hay un alto grado de concesión de asilo para los refugiados procedentes de Oriente Medio en Alemania, Francia y Suecia.

Las medidas que ha adoptado la Unión Europea para atender la llegada de refugiados son de varios tipos: (A) Ayuda a los refugiados al llegar a la Unión Europea, y distribución de los que buscan asilo entre los países miembros, (B) Contención de los refugiados en los países vecinos de la guerra siria, en particular Turquía, y (C) Medidas para estabilizar la situación en Siria y permitir la vuelta de refugiados.

(A) Los refugiados que parten hacia Europa utilizan dos vías: la vía terrestre de los Balcanes, para llegar desde Grecia a Serbia, Hungría, Austria y Alemania, y también la vía marítima para llegar a Italia. Al ser la primera vía la más frecuentada, se ha producido una enorme presión sobre las fronteras comunitarias de Europa central a lo largo de 2015. Hungría ha cerrado su frontera y establece vigilancia militar. Austria y Esolvenia están tomando también medidas. Las imágenes de refugiados que atestan estaciones y fronteras y que mueren en el Mediterráneo van a seguir repitiéndose, porque el número de personas que intentan llegar a Europa es muy alto.
El esquema de distribución de peticiones de asilo acordado por los europeos a finales de septiembre prevé la redistribución de 120.000 refugiados desde Grecia e Italia en dos años. Por tanto es un alivio para estos dos países que actuarían como centros de reparto de solicitudes de asilo para evitar la continuación del viaje (Reino Unido, Dinamarca e Irlanda quedaron fuera del esquema). En realidad, el acuerdo en firme fue la distribución de 66.000 refugiados que piden asilo durante el primer año, de los cuales a España tocaban 8.000.


Sin embargo, el compromiso de distribución se está cumpliendo muy lentamente. El presidente de la Comisión Europea Jean Claude Juncker ha criticado a los Estados por no cumplir sus promesas, y también por no dar ayudas económicas inmediatas para los campos de refugiados en los países vecinos de Siria, 500 millones que la UE también prometió. La redistribución de peticiones del cuadro anterior no quiere decir que se acepten automáticamente, sino que cada Estado decide en cada caso. El Reglamento de Dublín de 2013 de la Unión Europea estableció cómo resolver las peticiones de asilo de los refugiados que llegan a nuestras fronteras.
Más recientemente, el 25 de octubre, once países de la UE han acordado establecer campamentos de refugiados para retener a los que buscan asilo, en particular en Grecia y los Balcanes.

(B) El segundo mecanismo previsto por la Unión Europea en su Consejo de 15 de octubre es un plan de acción con Turquía para frenar el flujo de refugiados a cambio de ayuda financiera de los europeos, que se cifra en unos 3.000 millones de euros. La idea es crear zonas en Turquía para retener a los refugiados, y mejorar las condiciones allí con dinero europeo para que no sigan su viaje. Esta propuesta europea no ha encontrado todavía una respuesta totalmente positiva por parte turca. Turquía tiene elecciones pendientes el 1 de noviembre, y cualquier nuevo Gobierno aprovechará esta necesidad manifiesta de los europeos para intentar obtener más concesiones de la UE. La guerra en Siria ha tenido un fuerte impacto en Turquía, que se convierte ahora en un socio imprescindible para frenar la llegada de refugiados. Por tanto, los términos de las relaciones entre Turquía y la UE pueden cambiar ahora debido a la crisis.

 (C) El problema en el origen sigue siendo la inestabilidad en Siria. El tercer tipo de medidas que debe tomar la Unión Europea para resolver este problema es la acción directa para detener la guerra civil en Siria e intentar buscar una nueva estabilidad que permita a los refugiados comenzar a volver. Pero la UE no puede actuar sola. La pacificación de Siria, después de un deterioro tal de la situación, requiere un ingente esfuerzo internacional que debe estar liderado por Estados Unidos y Rusia, para encontrar un acuerdo de estabilización, que debe ser confirmado por el Consejo de Seguridad. En este acuerdo los europeos deberían participar activamente, y costará mucho tiempo y dinero volver a una situación de normalidad. Se demostraría de nuevo que en las crisis internacionales es mucho mejor prevenir que curar. En enero de 2014 se celebró una segunda conferencia de paz sobre Siria en Ginebra que no dio resultado. Es preciso volver a la mesa de negociaciones con todas las partes (esta vez habría que incluir también a Irán, al que Estados Unidos y la UE están levantando las sanciones) para encontrar un acuerdo global.

Conclusión: atentados contra principios fundamentales
Desgraciadamente, el conflicto sirio muestra ejemplos recientes de atentados contra dos principios fundamentales del Derecho Internacional. Por un lado, la guerra civil y la falta de actuación del Consejo de Seguridad y la comunidad internacional para detenerla (salvo acciones puntuales como la prohibición y destrucción de armas químicas) han provocado un recrudecimiento de la violencia, y una situación territorial fragmentada. Otra consecuencia negativa es la creación del llamado estado islámico o Daesh que genera brutalidad, radicalización y terrorismo. La guerra civil y sus consecuencias han supuesto un quebranto del principio que prohíbe el uso de la fuerza armada en Derecho Internacional.
Por otro lado, los crímenes de guerra de diversas partes en el conflicto y el desplazamiento de un gran número de refugiados suponen atentados contra el principio de respeto de los derechos humanos. La Unión Europea, España y los demás Estados miembros han establecido una serie de mecanismos para paliar el problema humanitario, pero no son suficientes para hacer frente a la magnitud de la crisis. Solamente con un compromiso mayor de los europeos y de otros actores implicados podrá resolverse este problema, antes de que las consecuencias de la guerra terminen afectando más profundamente la estabilidad de la Unión Europea.


jueves, 10 de septiembre de 2015

Cataluña, gato por liebre


El periódico El País publicó el 4 de agosto pasado mi artículo titulado Cataluña, gato por liebre. Los independentistas quieren realizar un acto ilegal tras las elecciones catalanas del 27 de septiembre. Han anunciado que, si ganan por mayoría absoluta, harán una declaración unilateral de independencia. Este paso dañaría la convivencia cívica en Cataluña y en España. A continuación se reproduce el texto del artículo:
El País, 4 de agosto de 2015
Cataluña, gato por liebre
La coalición electoral ‘Juntos por el Sí’, creada para las elecciones catalanas de septiembre, tiene dos propósitos. Para Artur Mas, acudir a esa cita con fuerzas políticas heterogéneas es la forma de evitar un posible descalabro electoral. En 2012, Mas cosechó el peor resultado de la historia para Convergència i Unió. La ruptura de la alianza histórica con Unió ha agravado el problema para Mas. Del mismo modo que Unió albergaba una minoría rupturista, en Convergència hay un sector que desea evitar caminos peligrosos, y que podría virar hacia el seny català que ahora representa Duran i Lleida.
El segundo propósito de la coalición soberanista es aprovechar la ventaja técnica que concede la Ley d’Hont a las listas más votadas. Sumando la representación parlamentaria conseguida por la coalición de Convergència y Esquerra, así como la de otros partidos que respaldan el proyecto, se llegará a una mayoría absoluta en el Parlamento catalán, que permitiría realizar una declaración unilateral de independencia.
Este plan equivale a dar gato por liebre (o garsa per perdiu, como se prefiera). Querer declarar unilateralmente la independencia desde una mayoría parlamentaria es una maniobra para eludir los criterios internacionales que exigen alcanzar un respaldo suficiente en procesos democráticos con los términos del debate bien establecidos. El dictamen del Alto Tribunal de Canadá sobre la secesión de Quebec fijó una pauta razonable para aceptar la separación: debe verificarse una mayoría clara ante una pregunta explícita y suficientemente debatida. Las próximas elecciones catalanas, por mucho que se califiquen de plebiscitarias, no suponen una pregunta clara en este sentido. La consulta de noviembre pasado tampoco fue realizada con garantías en cuanto a las opciones ni en cuanto a los posibles participantes, al no permitir opinar a los catalanes que vivían en el resto de España.
Una posible mayoría absoluta en el Parlamento catalán convertida en asamblea constituyente sería un símbolo perfecto del pensamiento único que cultivan los que apoyan la independencia unilateral. La idea viola la noción de Estado de derecho defendida por el Tratado de la Unión Europea, la Constitución española y también el propio Estatut. Como ha recordado recientemente Xavier Vidal-Folch, se requiere una mayoría de dos tercios para reformar el Estatut, que representa la legalidad catalana. A no ser que esa legalidad sea como la de Juan Palomo, que en el rico refranero catalán podría decirse: cadascú s'entén, com aquell que balla tot sol.
Desde un punto de vista comparado, el giro unilateral que Artur Mas, Oriol Junqueras y sus socios quieren imprimir al conflicto político supone una deriva peligrosa. La experiencia internacional demuestra que hay una enorme diferencia entre los procesos independentistas que se hacen con el acuerdo de todas las partes, y aquellos en los que hay ruptura. Los soberanistas ponen como modelo a Escocia y Montenegro, pero no están dispuestos a seguir esos ejemplos. La clave en estos dos casos fue que el Estado aceptó realizar un referéndum con todas las consecuencias.
Los partidarios de la declaración unilateral prescinden del Estado y de cualquier marco jurídico, y esta actitud arrojaría el caso catalán a otra categoría: la que plantea un conflicto abierto de consecuencias imprevisibles. Nos vamos de Escocia a Kosovo. En Cataluña existen algunos partidarios de la ruptura de la legalidad, espíritus románticos que aceptan el ‘cuanto peor, mejor’. Es comprensible que haya posturas inconscientes de este tipo, pero es más difícil entender que votantes tradicionales de Convergència quieran apartarse de la política como práctica de diálogo para buscar soluciones, y se vean secuestrados por planteamientos que parecían superados en Europa.
La personalidad única de Cataluña y su fuerza específica merecen un justo reconocimiento. Pueden explorarse multitud de vías pactadas, sin falsas urgencias y sin imperativos categóricos de ningún lado. Los esquemas federales, la referencia de la Constitución a los fueros y la práctica de los conciertos económicos ofrecen muchas soluciones. En esta búsqueda de consenso, no solo debe respetarse a Cataluña sino también a España, y desterrar los mensajes que incitan al odio. Los separatistas olvidan que, desde el advenimiento de la democracia en España, hemos sabido construir un Estado democrático, plural y pujante en la escena internacional. Quienes conocen el pasado saben que este es un valor inmenso que debemos preservar.