lunes, 16 de octubre de 2017

Prospectiva sobre Cataluña


A los independentistas les explicamos bien clarito los problemas que iban a tener. Pero ellos no quisieron escuchar. Aquí dejo algunas de mis contribuciones sobre Cataluña en el diario El País, que años atrás hablaban sobre el futuro. Y acertaron! 

Elegir una vía unilateral hacia la independencia fue un enorme error. Desde el Derecho Internacional se adivinaban grandes obstáculos, que fueron despreciados por los impulsores del procés con gran arrogancia. El derecho a la autodeterminación era inexistente, no iban a tener reconocimiento internacional, la Unión Europea no iba a aceptarles, las consecuencias económicas iban a ser catastróficas, y la sucesión de Estados era un escollo insalvable. Algunos fragmentos seleccionados y los vínculos a los artículos en la web de El País:

Quijotes catalanes, 30 octubre 2015 

La “desconexión democrática, masiva, sostenida y pacífica con el Estado español” que quieren los independentistas introduce cuatro epítetos para dulcificar la idea de desconexión. Falta el adjetivo unilateral. Este método de separación a una banda es quijotesco y conduce al desastre, con el caballero por los suelos y graves daños en los aposentos, porque cualquiera que conozca la práctica internacional reciente sabe que las secesiones unilaterales provocan problemas insolubles referidos a multitud de cuestiones como la administración, el orden público, el territorio, las finanzas, la nacionalidad, las cuentas y los bienes públicos. Años de disputas y rencor. Pero los soberanistas ignoran los riesgos comprobados. Un rasgo muy estudiado del Quijote es su construcción paralela de la realidad. De tanto leer libros de caballerías creyó que el mundo era como él quería que fuese y no como era en verdad.

Cataluña, gato por liebre, 6 agosto 2015

Una posible mayoría absoluta en el Parlamento catalán convertida en asamblea constituyente sería un símbolo perfecto del pensamiento único que cultivan los que apoyan la independencia unilateral. La idea viola la noción de Estado de derecho defendida por el Tratado de la Unión Europea, la Constitución española y también el propio Estatut.

La experiencia internacional demuestra que hay una enorme diferencia entre los procesos independentistas que se hacen con el acuerdo de todas las partes, y aquellos en los que hay ruptura. Los soberanistas ponen como modelo a Escocia y Montenegro, pero no están dispuestos a seguir esos ejemplos. 

Los partidarios de la declaración unilateral prescinden del Estado y de cualquier marco jurídico, y esta actitud arrojaría el caso catalán a otra categoría: la que plantea un conflicto abierto de consecuencias imprevisibles. Nos vamos de Escocia a Kosovo. En Cataluña existen algunos partidarios de la ruptura de la legalidad, espíritus románticos que aceptan el ‘cuanto peor, mejor’. Es comprensible que haya posturas inconscientes de este tipo, pero es más difícil entender que votantes tradicionales de Convergència quieran apartarse de la política como práctica de diálogo para buscar soluciones, y se vean secuestrados por planteamientos que parecían superados en Europa.

El derecho a decidir no existe, 16 octubre 2014

La ruptura unilateral solo podría hacerse a un coste muy alto, esto es, la desmembración de España. En su reciente comparecencia ante el Parlamento catalán, Jordi Pujol afirmó que había dedicado su vida a la construcción nacional de Cataluña. ¿Nunca cayó en la cuenta de que esa empresa solo puede hacerse con la simultánea destrucción nacional de España?

A veces se presenta la corriente soberanista como un activismo pacífico y festivo, cuando en realidad muchos otros lo perciben como un separatismo que les produce pena y rechazo. Desde el punto de vista del Estado, Cataluña es un órgano vital para el conjunto de España, y las interacciones con otros órganos vitales han sido muy intensas, lo que hace la separación un asunto existencial. Los catalanes que persiguen ciegamente ese sueño no han comprendido que su hipotética independencia, quizás seguida por la de otras partes de España, supondría una verdadera conmoción tras una etapa reciente llena de intercambios profundos y de convivencia fructífera en un proyecto común.

Nacionalismo postmoderno, 3 febrero 2014

El nuevo proyecto nacional español es moderno, inclusivo, orientado al futuro y con una proyección global. Y sobre todo dinámico y mejorable, porque deben seguir afrontándose problemas persistentes, desde la corrupción a las lagunas en la educación, pasando por el diseño de una economía más sostenible y también la articulación del poder territorial, lo que podría dar lugar a una reforma pactada de la Constitución. Un aspecto muy relevante del nuevo nacionalismo español es su carácter abierto y plural. Se trata de un nacionalismo que puede llamarse postmoderno e integrador, porque está hecho de contribuciones desde las más diversas culturas y nacionalidades de España. Permite a los nacionalistas canarios, catalanes, gallegos, vascos, o de cualquier otro origen, sentirse orgullosos de su lengua y cultura, y al mismo tiempo, cultivar una identidad múltiple como españoles y europeos.

En cambio, el proyecto independentista catalán en su versión más retrógrada es excluyente, porque no solo rechaza su participación en España, sino que también asume que puede quedar fuera de la Unión Europea. Según un enfoque de identidad múltiple, alguien puede sentirse catalán, español, europeo y ciudadano del mundo al mismo tiempo, mientras que el soberanismo catalán insiste en una identidad única, que renuncia a ser español y también, llegado el caso, al marco europeo.

El unilateralismo lleva a errores de bulto. La previsión de los radicales catalanes en torno a las buenas relaciones futuras con el resto de España después de una separación forzosa es, obviamente, ilusoria. Su vaticinio de que Europa terminará aceptando la independencia conseguida sin acuerdo previo con España, mal informado.

El reconocimiento de Cataluña, 23 noviembre 2012

Tal reconocimiento es impresicindible porque únicamente la entidad con una aceptación suficiente podrá participar en relaciones multilaterales, y acceder a organizaciones como la UE, Naciones Unidas, la OMC o el Consejo de Europa.

Artur Mas favorece la vía unilateral y debería plantearse los escenarios de futuro que abre esa exclusión del consenso en España. ¿Qué estados europeos reconocerían una independencia definida unilateralmente? ¿Cabe pensar en una situación de división en el seno de la UE como sucede con Kosovo? Fuera de Europa, ¿en qué países del mundo se apoyaría el movimiento independentista para buscar los primeros reconocimientos? ¿Se ha planeado qué hacer si no se obtienen los reconocimientos suficientes para entrar en la UE y en la ONU? ¿Qué futuro espera a los ciudadanos de esa Cataluña independiente al margen de las instituciones internacionales?

El espectro de los Balcanes, 8 febrero 2006

En el plano interno, la principal lección es que el sueño de la independencia produce monstruos. Las fuerzas políticas minoritarias que imaginan la fragmentación de España, y que prefieren citar ejemplos como Eslovenia o la antigua Checoslovaquia en lugar de precedentes más cruentos, harían bien en comparar seriamente esos casos con la realidad española. La larga existencia del Estado, la solidez de un régimen democrático de libertades y la realidad social hacen imposibles tales quimeras. Esas fuerzas también deberían comprender que el sentido de la integración europea no es arropar reivindicaciones nacionalistas, sino precisamente superar el nacionalismo rancio, de cualquier pedigrí, que sueña con establecer compartimentos políticos estancos.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

El Barça y el respeto en el fútbol

Para impedir la violencia física y verbal en el fútbol, la UEFA creó en 2008 la campaña RESPECT. La palabra elegida aparece en los campos y en las camisetas de los jugadores. La idea no se refiere solo a los rivales, sino también a las reglas de juego, al árbitro, e incluso a valores más esenciales como la lucha contra el racismo. Todo el mundo piensa que es intolerable que, amparados en el anonimato de una grada, los hinchas de cualquier equipo se dediquen a pitar o insultar a un jugador africano por el color de su piel. Sin embargo, parece que se pueda increpar o insultar a los demás ciudadanos como si tal cosa, como si los compatriotas no fueran dignos de respeto y no tuvieran sentimientos. 
La palabra elegida por la UEFA no tiene importancia. Es inglés, pero todos lo entendemos porque viene del latín. En gallego se dice respecto. En portugués, en cambio, se dice rispeito. Este es un concepto que Mourinho no entendió cuando clavó el dedo en el ojo a Tito Vilanova, un gran profesional de querida memoria.
En la web de la UEFA se dice que esta campaña busca también la “promoción de la diversidad, la paz y la reconciliación”, y... ¡hasta el respeto por el medio ambiente! En catalán respeto se dice respecte. Sin duda, los catalanes merecen respeto, a diferencia de lo que ocurrió años atrás cuando la lengua y las instituciones catalanas estuvieron relegadas. Pero durante la larga etapa democrática que estamos viviendo, en España disfrutamos de un marco de convivencia de los más avanzados de Europa, donde el respeto tiene que funcionar en todos los sentidos.
Tras décadas de democracia, los catalanes también deben respetar a sus compatriotas, e igualmente a los símbolos, las leyes y las instituciones del Estado. Es una obligación jurídica y moral. Evidentemente, pueden existir demandas para cambiar la Constitución o las leyes, y quienes piensan así tienen derecho a proponerlo. Pero también debe respetarse todo lo que nos une, la etapa mejor de nuestra Historia, el Estado que nos hemos dado, y que ha garantizado el progreso y la defensa de derechos y libertades en el marco de la Unión Europea. Por esto, no se entiende que el FC Barcelona se haya pronunciado sobre el referéndum del 1 de octubre, entrando en un terreno que no le corresponde y poniendo en juego algo tan importante como la Constitución y las leyes. ¿Cómo puede un club de fútbol que participa en la Liga española y que tiene proyección global poner en duda la democracia en España? Esto es una falta de respeto y un abuso hacia los demás españoles.
 Cuando una parte de un estadio pita a un africano en un partido de fútbol, entonces la UEFA y las leyes pueden imponer sanciones por racismo. Los clubs de fútbol han aceptado que esto es necesario. Basado en la misma idea de respeto, es inaceptable que esos clubs promuevan actuaciones contra el marco de vida común y contra los valores europeos de paz, convivencia e integración. 
Los socios del Barça y el club pueden mantener las posiciones políticas que quieran. Pero desde luego no pueden actuar contra los principios de respeto, paz y convivencia, y contra los derechos y libertades de todos. Por mucho que se crean demócratas y avanzados, si lo hacen, se sitúan en la incitación al odio y nos conducen al pasado. 

jueves, 7 de septiembre de 2017

Elogio de la locura

Uno de los rasgos distintivos del procés secesionista catalán es su irracionalidad. A la chifladura se añade una arrogancia infinita que lleva a decidir sin contar con la mitad de la sociedad en algo tan serio como la secesión. ¿Cómo calificar a los miembros de cualquier comunidad que deciden sobre la vida de la otra mitad sin tener en cuenta su opinión siquiera? La máxima locura es convocar un referéndum sin mínima participación, en el que un puñado de síes, al ser más que los noes, daría la independencia.

Ahora bien, de todas las irracionalidades, los cálculos que hacen los independentistas de la situación tras el referéndum y una declaración unilateral de independencia son muy destacables. Por supuesto, dicen que vivirán mejor, y se preguntan cómo se pagarán las pensiones, qué pasará con los funcionarios, con los bienes públicos, y la situación internacional de la nueva entidad. Estas cuestiones son totalmente inútiles porque una hipotética Cataluña independiente tras una declaración unilateral de independencia estaría fuera de la Unión Europea, sería una entidad pobre, aislada, en conflicto con el resto de España, y tendría relaciones muy difíciles con el resto del mundo. Los indepes son muy sectarios, por lo que la población en desacuerdo con la independencia unilateral saldría de Cataluña por cientos de miles, dejando a ese nuevo país en la bancarrota. Esto no es un deseo ni una amenaza sino el escenario más probable, teniendo en cuenta la evolución de los hechos y la Historia. 

El Libro Blanco sobre la Transición Nacional publicado en 2014 planteaba dos posibles escenarios tras una independencia: la cooperación con el resto de España y un escenario de no cooperación, afirmando que este último sería muy problemático. Ahora, la aprobación por el Parlament de las lleis de referéndum y de transitorietat seguida de una declaración unilateral de independencia llevarían de cabeza al segundo escenario. Pero, ¿alguien entre los indepes se plantea las dificultades que surgirían de ese aislamiento de Cataluña independiente como paria internacional? La chifladura y la arrogancia de los indepes les hace descartar esta posibilidad, y les lleva a pensar que en ese futuro ideal el resto de España simplemente no cuenta, Europa y el mundo entero les haría la ola, y su nuevo país se tele-transportaría a algún lugar del norte de Europa, donde ellos merecen vivir, y donde ese resto de España tan molesto desaparece.

En 1511 Erasmo de Rotterdam escribió un 'Elogio de la locura' que criticaba los abusos de los clérigos y su desprecio de la razón. Las verdades reveladas eran dogmas y los oráculos de esos dogmas eran algunos iluminados intocables. Erasmo retrató a esos falsos vendedores de verdad y sembró el camino para que el pensamiento libre acabara con ellos. Locura, en su obra, también podía traducirse como estulticia o estupidez. Los chalados y obcecados producen estupor y daños, fracturan la sociedad, pero tal situación de dominio aparente no puede prolongarse por siempre. Los que cultivan el desvarío tienen los días contados porque, afortunadamente, en una sociedad abierta tarde o temprano termina por imponerse la razón.

martes, 18 de julio de 2017

El nuevo cemento

El Presidente Trump aprende rápido. Y es que no le queda más remedio. Dentro de Estados Unidos su popularidad sigue baja, las élites y la prensa le critican, y corre el riesgo de impeachment tras las elecciones mid-term previstas para noviembre de 2018. En el plano internacional, ya se ha dado cuenta que no puede seguir como elefante (logo de su partido) en cacharrería.

La visita a Paris el 14 de julio fue una muestra de nuevo entendimiento con Europa. Su participación en el G20 de Hamburgo tuvo el mismo efecto balsámico. En efecto, aprende rápido. La gente se fija mucho en los gestos personales, las fotos, el body language y observa que ahora hay mejor ambiente. Más importante que todo eso son los temas sobre los que se ponen de acuerdo los líderes. Estos pasan muchas veces desapercibidos, pero ¡pongan atención!

Macron ha conseguido interesar a Trump en el cambio climático y ha convocado otra conferencia en Paris para el 12 de diciembre. ¿Vendrá Trump? En el G20, Trump mostró su desacuerdo sobre este asunto pero su acuerdo sobre muchas otras cosas. En esa misma ocasión, pactó con Putin un alto el fuego en el sur de Siria. Bienvenido sea y ojalá se cumpla! Y en abril, con el Presidente de China en el idílico Mar a Lago, rebajó sus críticas al gigante asiático y se tejió un acuerdo para presionar a Corea del Norte. El muro con México (un trozo si, un trozo no) se ha convertido en un proyecto publicitario.


En un artículo que publiqué en marzo en El País dije que tanto Occidente como la comunidad internacional se mostraban dispersos porque no había ni enemigos comunes, niobjetivos comunes. Al final de ese texto dije que solamente los objetivos globales, como el medio ambiente o la resolución de crisis, podían ser el nuevo cemento que uniera a los países en un contexto global. Los objetivos individuales de los Estados o meramente regionales ya no son suficientes. Los agoreros de las guerras parece que se felicitan cuando hay desacuerdos y tensiones. Y la verdad últimamente no han faltado. Pero ahora se ve algo de luz a la salida del túnel. ¿Será la nueva constelación de líderes mundiales, con Macron y Merkel a la cabeza, capaz de definir unos objetivos globales?

martes, 4 de julio de 2017

Cataluña y la secesión en Estados Unidos

Uno de los aspectos más terribles del proceso soberanista es la ligereza con la que trata la Constitución. Por supuesto, ni la autodeterminación ni la secesión son posibles en nuestra Ley Fundamental. Frente a esta evidencia, los soberanistas simplemente la ponen de lado, como si no tuviera validez, dando por terminada su vigencia.

Esto refleja una ignorancia tremenda. Las constituciones de los Estados democráticos son algo muy serio. Los argumentos que emplean los soberanistas son torpes: la Constitución de 1978 no fue votada por los más jóvenes – dicen –, fue un pacto tras el franquismo, no refleja la realidad actual. En Alemania, Estados Unidos o Italia, las constituciones tampoco permiten la secesión, y a nadie se le ocurre desahuciarlas con tales argumentos.

Las constituciones democráticas contienen un acuerdo politico de largo alcance traducido en normas fundamentales de convivencia. Ignorarlas supone volver a etapas de caos y enfrentamiento. La Constitución de 1978 ha sido aplicada y desarrollada desde entonces de manera exitosa. Cada elección europea, nacional, y en los distintos territorios ha sido una aceptación de su validez por todos. Ha permitido la descentralización, el progreso del Estado y la sociedad, y nuestra integración en Europa y en la globalización.

En los tres países citados ha habido movimientos independentistas aplacados por sus respectivas constituciones, y nadie pone en juego la validez de esas normas. En Estados Unidos, cuando el Presidente Lincoln fue elegido, seis Estados habían declarado la secesión. En su primer discurso de investidura en 1861, Lincoln dijo: “Plainly the central idea of secession is the essence of anarchy. A majority held in restraint by constitutional checks and limitations, and always changing easily with deliberate changes of popular opinions and sentiments, is the only true sovereign of a free people. Whoever rejects it does of necessity fly to anarchy or to despotism.” Desde el 4 de julio de 1776 hasta esa fecha habían transcurrido solo 85 años, y el territorio había cambiado. A pesar de su juventud, Estados Unidos luchó una guerra civil entre 1861 y 1865 para mantener la unidad del país y evitar la secesión. Recientemente, diversos casos judiciales han demostrado que la Constitución no permite ejercer ni un referéndum ni la libre determinación en Estados federados como Alaska, California o Texas. ¿No saben ver los soberanistas ninguna enseñanza en el caso de Estados Unidos?

En enero de 2017 la Corte Constitucional de Alemania decidió que en el Estado de Baviera no podía realizarse un referéndum de autodeterminación porque la Constitución no lo permite. ¿Es un problema que la Ley Fundamental de Bonn fuese redactada en 1949? Igualmente en Italia el Gobierno y el Tribunal Constitucional han dejado claro que la autodeterminación de Veneto no es posible, según la Constitución. Tras ser independiente, Venecia se unió a Italia en 1866. Existe una importante demanda social en la región de Veneto. ¿Hace todo esto menos válida la actual Constitución de Italia?

Mantener que nuestra Constitución es menos digna de respeto que otras, como hacen los soberanistas catalanes, es una irresponsabilidad. Al hacer esto, ignoran la historia y el derecho, y se ponen fuera de la ley.

viernes, 30 de junio de 2017

Presupuestos para la acción exterior de España

Los países europeos vivimos preocupados por lo que ocurre en el interior, sin darnos cuenta que los problemas internacionales nos afectan directamente. En el futuro, cada vez tendremos que dedicar más recursos y atención a los problemas globales. Ejemplos claros son la seguridad, la energía y el medio ambiente, asuntos que se juegan en el exterior y de los que somos dependientes.

El diario El País publicó en su web el 22 de junio este artículo mío titulado Diplomacia, defensa y desarrollo, en el que se propone emplear mayores recursos para la acción exterior. No se trata solo de aumentar los presupuestos de cooperación o de defensa, también deberíamos incrementar los presupuestos que dedicamos a diplomacia, prevención y gestión de crisis, y presencia cultural en el mundo.

Diplomacia, defensa y desarrollo
El Pais, 22 junio 2017


Los Presupuestos del Estado son una medida de lo que realmente importa en un país y, a la hora de aprobarlos, cada uno arrima el ascua a su sardina. Pues bien, en los últimos presupuestos queda bastante claro que importa poco lo que sucede en el exterior. En general, los países europeos declaramos que vivimos en un mundo interdependiente en el que todo lo que pasa fuera nos afecta. Sin embargo, preferimos dar la espalda a realidades como la guerra civil en Siria o la pobreza extrema y el cambio climático en África que tienen un impacto evidente sobre Europa.

Muchos piden un aumento de la ayuda oficial al desarrollo hasta el 0,7% del PIB, el objetivo de Naciones Unidas solo alcanzado por los países nórdicos. Otros reclaman subir el presupuesto de defensa que, en el caso de España, se sitúa en torno al 0,9%, el más bajo de los países de la OTAN. Se escucha menos en los medios, pero los recursos destinados a la acción exterior y la diplomacia son también escasos. En realidad, deberían reforzarse todos estos. Frente a las voces que presentan como incompatibles la subida de los presupuestos de desarrollo y de defensa hay que subrayar que, en la realidad internacional, la seguridad, el respeto de los derechos humanos y el progreso van de la mano. La seguridad es una precondición del desarrollo. Allí donde deben crearse las condiciones para un avance de las sociedades locales, en situaciones post-conflicto, de reconstrucción de países, la seguridad es tan necesaria como la asistencia civil. De hecho, en muchos escenarios, las ONG trabajan en coordinación con los militares que participan en operaciones de paz.

Recientemente, se ha presentado en Alemania una idea interesante sobre los presupuestos exteriores. Dos importantes think tanks, la Conferencia de Seguridad de Múnich y el Instituto Alemán del Desarrollo, se han unido para proponer una fórmula integradora: el establecimiento de un objetivo del 3% del PIB para dedicar a cuestiones de seguridad y defensa, desarrollo y diplomacia. Es obvio que esta es una respuesta alemana a la petición de la Administración de Estados Unidos y de la OTAN de incrementar los presupuestos de defensa al 2%. No obstante, tiene una aplicación más amplia, porque supone reconocer que los diversos aspectos de la acción exterior del Estado deben operar unidos para proyectar estabilidad. Desde luego, la fórmula podría ser adecuada para España, que en su acción exterior busca además una sinergia con la Unión Europea.

Si miramos de cerca las contribuciones de nuestro país a la estabilidad y al desarrollo son muy relevantes, a pesar de los exiguos presupuestos oficiales. En su informe de 2016, la Plataforma del Voluntariado destaca que un 38% de los españoles declaran apoyar a diversas ONG de ayuda al desarrollo o con otros fines, civiles o religiosas, y un número creciente de jóvenes dedica su tiempo libre a cooperar en otros países. Nuestros diplomáticos realizan una labor encomiable en los distintos continentes a pesar de contar con medios limitados. Los miembros de nuestras Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil están entre los mejor valorados del mundo, y su participación en operaciones de paz es muy apreciada, por la cualidad que tienen de actuar en entornos multiculturales y complejos. Las capacidades de inteligencia de España están entre las mejores en la lucha contra el terrorismo y el conocimiento de ciertas regiones. Los centros de estudio y pensamiento sobre relaciones internacionales (think tanks) tienen cada vez un mayor peso y alcance.

Ahora hace falta reforzar los recursos que dedicamos a la acción exterior, sobre todo si se confirma el rumbo de salida de crisis, y la mayor autonomía que Merkel y Macron reclaman para la UE. Parece que España no termina de convencerse de que es una potencia media con puntos de vista equilibrados que puede hacer una contribución notable a la estabilidad y a la resolución de retos globales. Es una responsabilidad como Estado avanzado y existe una demanda exterior. Lo coherente sería realizar una asignación de medios más acorde con la magnitud de los problemas internacionales, y estar a la altura de nuestras responsabilidades.

viernes, 16 de junio de 2017

VIdeo sobre la guerra civil en Siria


He tenido el placer de preparar un nuevo video con VisualPolitik sobre Las claves de la guerra en Siria, que apareció ayer. En un día ha alcanzado las 55.000 visualizaciones, lo que demuestra una vez más el éxito de este canal de Youtube. En este caso, el tema era complicado, y hemos intentado dar una visión seria y equilibrada del conflicto, poniendo el acento en la necesidad de respetar los derechos humanos. 

En el momento actual, una guerra demasiado larga y dolorosa, que ha producido cientos de miles de muertos y millones de refugiados, se encuentra en una nueva fase. Las tropas de Assad con el apoyo de Rusia están tomando posiciones sobre el ISIS o Daesh y avanzando sobre Raqqa. Más que repartir culpas o tomar partido, el video insiste en la necesidad de gestionar las crisis para que no degeneren en guerras que terminan destruyendo un país, como desgraciadamente ocurrió en Siria.

El mapa usado en el video es una adaptación de uno muy elaborado que reproducimos en esta entrada del blog, preparado por el Royal Institute of International Affairs de Londres en el siguiente estudio:
Lina Khatib, Tim Eaton et al, Western Policy Towards Syria: Applying Lessons Learned, Chatham House, London, Research Paper, March 2017
Como dicho estudio de Londres se publicó en marzo, los avances posteriores de las tropas de Assad sobre los yihadistas en Palmira y en Raqqa están marcados con dos flechas amarillas en la foto más arriba.

Sobre el uso de armas químicas y la obligación del Gobierno de Siria de destruir sus arsenales químicos, véase Resolución 2118 (2013) del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas:
Y también este trabajo del profesor del Tecnológico de Monterrey (México) Rubén Cardoza Zúñiga, El uso de armas químicas en Siria, un desafío para el Derecho internacional, Anuario Colombiano de Derecho Internacional, 2015, páginas 17-40:

Los siguientes artículos de centros españoles son útiles para entender la complejidad de la guerra:
Andrés Ortega Klein, Siria: una guerra mundial concentrada, Real Instituto Elcano, 18 octubre 2016
Una guía al conflicto sirio: 10 preguntas claves, CIDOB, Barcelona, 2015

Una última nota sobre el tono del video. Teniendo en cuenta la dureza de la guerra y sus consecuencias humanitarias, se ha utilizado el blanco y negro en las imágenes, y en este caso no parecía conveniente usar ropas estampadas.